
La presidenta presentó ayer el anteproyecto de reforma y unificación del Código Civil y del Código Comercial con el objetivo de hacer más simple la comprensión de las leyes e institucionalizar nuevos derechos, producto de la modernidad, en las relaciones personales y comerciales entre los argentinos. El anteproyecto prevé la agilización de los trámites de divorcio y adopción, permite los contratos prenupciales y propone una normativa para los avances científicos vinculados a la procreación, como la fertilidad asistida y la gestación sustituta. Acompañada por el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, quien contó en detalle el proceso de elaboración del anteproyecto, la jefa de Estado explicó que el nuevo Código Civil y Comercial, en caso de ser aprobado por el Congreso, “va a mejorar la calidad de vida de los argentinos”.
Ante un Museo del Bicentenario colmado en el que se codeaban representantes de los tres poderes del Estado, con los gobernadores sentados entre miembros de la Corte y jueces de distintos fueros, más una visible presencia de legisladores del oficialismo pero también de la oposición, la presidenta explicó los alcances de la reforma que se propone simplificar y modernizar la legislación civil y comercial del país. Con humor y críticas para ciertos medios, Cristina defendió algunos de los cambios que se plantean en el anteproyecto, como la aprobación del divorcio a partir del pedido de sólo uno de los cónyuges. “Tenemos que constitucionalizar las relaciones comerciales y civiles. Esto quiere decir darles el sesgo de libertad e igualdad. Asegurar libertad y dignidad de las personas para que elijan su forma de vida”, exhortó.
Aparte de explicar los puntos salientes del texto, y tras defender el trasfondo de cada propuesta de reforma, la presidenta hizo un anuncio que significó una sorpresa para la mayoría del auditorio. Dijo que en un plazo breve el Ejecutivo propondrá también una reforma del Código Penal. Y además adelantó que, también en este año, la Casa Rosada impulsará el debate para crear un Código Administrativo que establezca una legislación específica para las relaciones entre la sociedad y el Estado. Hasta ahora, los conflictos entre el Estado y los ciudadanos suelen ser tratados con el Código Civil. “Darle jerarquía de Código al ordenamiento administrativo, para un país como la Argentina, formado en la concepción liberal del siglo XIX, será una verdadera transformación: la institucionalización de los cambios de estos años”, señalaron a Tiempo Argentino desde el Ministerio de Justicia.
La presidenta recordó que en los últimos 30 años, los siete intentos por simplificar los códigos Civil y Comercial habían fracasado de forma rotunda. Enseguida convocó a no repetir los errores, y para eso llamó a que las diferencias, a las que consideró naturales, no se conviertan “en obstáculos” insalvables. Luego contó que el anteproyecto, que fue elaborado por 100 juristas convocados por una comisión ad hoc formada por Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y la ex ministra de la Suprema Corte de Mendoza Aída Kemelmajer, permitirá reducir el número de artículos de más de 4500 a nada más que 2500.
Ya en detalle, al repasar los cambios que se promueven, Cristina señaló que el objetivo era profundizar y dinamizar la protección de los más vulnerables, de la familia y los niños, por parte de la justicia. Habló de hacer más simple y rápido el trámite legal para adoptar y, también, de simplificar el proceso de divorcio. “Hay que terminar con el bastardeo de los términos. Algunos hablaron de ‘divorcio exprés’. Y criticaron esta presentación, diciendo que era inmoral el divorcio rápido porque eliminaba la culpa, porque no exponía a quien había cometido una infidelidad. ¿Quién puede hablar de moral en una relación de pareja?”, se preguntó entre aplausos.
Después se extendió por las otras innovaciones. Mencionó el reconocimiento de la propiedad comunitaria de los pueblos originarios; la elaboración de un marco legal para los avances en materia de gestación; la protección de los niños ante situaciones de violencia familiar.
En este último punto, la mandataria recordó “las situaciones horrorosas” que suelen padecer algunos niños, al quedar como “rehenes de las disputas conyugales”. Aludía, sin decirlo de modo explícito, a los recientes asesinatos de niños, en los que estarían involucradas sus propias madres. El discurso de la presidenta fue seguido con atención por diputados y senadores de casi todo el arco político. En las primeras filas se pudo ver a Ricardo Gil Lavedra, Gerardo Morales, Felipe Solá, Nito Artaza, Martín Sabbatella, Agustín Rossi, Carlos Kunkel, Andrés Larroque y Eduardo “Wado” De Pedro, entre otros. En la cabecera, al lado de Cristina y bajo el monumento con la imagen de la República que se había hecho trasladar desde el Salón Blanco, para darle el carácter institucional que correspondía al anuncio, estuvieron el vicepresidente y titular de la Cámara Alta, Amado Boudou; su par de Diputados, Julián Domínguez; la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés, y el propio Lorenzetti. Los demás ministros de la Corte estaban repartidos por los primeros asientos: Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco eran los más visibles. La mandataria también explicó que los cambios que forman parte del anteproyecto deben entenderse en el marco de la concepción del “Estado constitucional social de Derecho”. Esa doctrina, de inspiración progresista y muy vigente en la filosofía del Derecho actual, consiste en una actualización y superación de la clásica teoría –de cuño liberal– del “Estado de Derecho” a secas.
Fuente : Tiempo Argentino








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