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El problema es "ella"

jueves, 14 de junio de 2012 0 comentarios

Escribió Leónidas Lamborghini: “Todo lo que tengo: /de él. / todo lo que siento: /de él. /todo el amor de mí: / a él. / mi todo a su todo:/ a él. (…).” Sin dudas sobre el “él” que suele decir la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para referirse a Néstor, mucha resonancia tienen los versos del poeta que se fue el 13 de noviembre de 2009 y cuyas cenizas, en parte, volaron sobre uno de los arcos de la cancha de San Lorenzo, pues Leónidas era cuervo y peronista.
Cristina suele decir “él” desde el fondo mismo de sus emociones y recuerdos; más allá, y seguramente sin pensarlo, de la espesa trama simbólica que encierra la expresión. Sin embargo, y a riesgo del error que encierra todo intento de ensayo de ideas, creo que, y hace tiempo ya, para muchos que son tales en tanto capacidad de fuego aunque tan pocos como sujetos de República, el problema no es “él” sino “ella”, la presidenta; y otra vez Lamborghini: “Mis obras contra. mis obras nacen. un siglo: / el alma estrecha de. miserables. allí la oligarquía. toda. / los asilos: allí se pinta. cien años. la injusticia que es: un océano./ a mí me ha tocado: destruir. contra. allí yo pongo: mis obras. nacen/ las paredes deben ser: nacen./ las mesas deben ser. Nacen (...).” (La cita del primer párrafo y la presente corresponden al poema Eva Perón en la hoguera).
No voy a enumerar las resemantizaciones políticas de los versos que acaban de leer conforme surgen del sistema de políticas públicas que viene desplegando “ella”, la presidenta, pues los lectores de este espacio, y del diario mismo, podrán encontrarla en los ejercicios cotidianos que el conjunto de su redacción hace para informar y pensar la realidad a contramano de la sistémica perversidad desinformativa de la corporación mediática hegemónica.
Sí me referiré a una de las últimas joyas de la maquinaria propagandística que comanda el Grupo Clarín. Ayer, a media mañana, el ministro de Justicia, Julio Alak, aclaró ante varios medios audiovisuales, entre ellos CN23, que el restablecimiento del curso legal del peso argentino no implicará prohibición alguna de contratos entre partes en divisas de otros países, y que, cuando ello ocurra, sus cancelaciones deberán tener lugar en la moneda acordada, sean dólares, yens o rublos rusos. “Para el Código Civil Argentino, la voluntad de las partes es ley, está por encima del Código mismo”. Lo que sí el proyecto de ley en cuestión contempla es la posible situación de contratos firmados con precios en divisa, que no aclaren cuál será su signo de pago; para esos casos, y solamente para esos casos, dijo Alak, “las cancelaciones se harán en pesos conforme a la cotización oficial al momento del mismo, porque la ley es subsidiaria de la voluntad de las partes”. Clarito como el agua clara, ¿no?
Pocos minutos después la información digital de Clarín insistía. En el título genérico de su información utilizaba la palabra “cepo” cambiario. Extraña y malintencionada elección porque según las varias acepciones del vocablo “cepo”, contempladas en el Real diccionario, ninguna incluye giros aplicables al intercambio de monedas. Sí, algunas con ecos siniestros aunque seguramente añorados por los monopolios de la información y sus mandatarios, la derecha argentina: “Instrumento hecho de dos maderos gruesos, que unidos forman en el medio unos agujeros redondos, en los cuales se aseguraba la garganta o la pierna del reo, juntando los maderos” y “castigo militar que se ejecutaba oprimiendo al reo entre dos fusiles, uno de los cuales pasaba bajo las corvas y el otro sobre la nuca, ligados por un tiento o correa.”
Pero hay más. La nota de Clarín insiste en que “el texto que mandó (el gobierno) al Congreso dice que si se estipuló ‘dar moneda que no sea de curso legal’, el deudor podrá pagarla en pesos a la cotización oficial (…)”; y al referirse a los dichos de Alak ya citados, simplemente subordina, desjerarquiza la información: “Pero el ministro Alak lo relativizó y aseguró que sólo se apunta a dar ‘una opción’ al comprador o inquilino”, asegura el diario de Héctor Magnetto. Es decir, sostiene su falsedad haciendo uso de la preposición “pero” para encubrirse a sí mismo, a la vez que para desestimar el hecho fáctico.
Y disculpen la reiteración, pero es que hay más. En la misma grilla “noticiosa” incluye lo que sigue: “La inflación de mayo fue del 1,71%, según el IPC-Congreso”, un título que no remite exactamente al punto en cuestión, pero apuntala el verdadero fondo del manejo editorial: la creación de un plexo de hechos, combinados y sin sostén en la realidad misma, con el solo objetivo de convertirlos en consignas para protestas y cacerolazos que los propios medios del Grupo se encargan de convocar, más allá de que los mismos no hayan pasado de ser hechos de extrema marginalidad política y social.
En esos cacerolazos oí, aproximadamente, el siguiente diagrama de demandas: “queremos dólares”; “la Virgen está en peligro” y “ustedes, los oficialistas, son todos unos hijos de puta”. Estoy tentado de imaginar qué respondería un “solicitante descolocado” (otra vez, gracias Lamborghini): querés doláres, andá y comprá dólares, yo quiero un sánguche de salame y queso y no hago tanto quilombo; nada tenemos contra la Virgen ni contra las vírgenes, ni contra los vírgenes; y sí, soy oficialista y me parió una meretriz, ¿y qué? No caeré en semejante tentación, pues debo tratar de cerrar este ensayo de ideas.
Sucede que como con las retenciones y la 125 de 2008, la defensa de las reservas y la reforma del Banco Central, como con la recuperación de las AFJP e YPF, y como con tantas medidas de crecimiento y distribución social de las riquezas, otra vez “ella” se metió con lo que más les duele a las oligarquías, aquellas y estas más modernas: con el dinero, con la riqueza, sobre todo ajena; no le perdonan que el gobierno nacional marche hacia el restablecimiento de la soberanía monetaria, porque así se les acabará la fiesta y el saqueo.
No le perdonan tampoco que protagonice un cambio de época. Mientras algunas cacerolas paquetas se abollaban porque sí, en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), Cristina anunciaba inversiones en parques industriales de todo el país y reflexionaba sobre educación pública, ciencia, producción y empleo. Pocas horas después, en otro ámbito de la instrucción superior entendida en ese sentido inclusivo, dos académicos y militantes del proyecto que encabeza la presidenta, el ex decano de Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y actual vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, y la decana de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Florencia Saintout, daban cuenta de que la comunicación, la palabra, es mucho más compleja, democrática y abarcadora que como la entienden los monopolios de la información: le otorgaban el premio Rodolfo Walsh al grupo musical Calle 13.
Sí, el problema es “ella” y la trama de cambios culturales que encabeza; la activa participación de las jóvenes generaciones en su propuesta; el país que se avecina y que los adeptos a las riquezas ajenas no quieren aceptar. <
Fuente: Tiempo Argentino

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