Nuevamente, durante la semana, el eje dominante, dentro de los espacios informativos, pasó por la economía. Con el protagonismo excluyente, para los medios concentrados, de la cotización del dólar y la consecuencia del “cacerolito”.
En el mismo sentido, aunque bastante devaluado, se ubicó el paro “agrogarca”, como resistencia a un aumento de impuestos rurales, luego de 50 años.
Frente a ello, siempre manteniendo la iniciativa, Cristina sigue yendo por más, y concreta el lanzamiento del Pro.Cre.Ar, un plan de construcción de 100.000 viviendas, con y sin terreno, a través de créditos sumamente accesibles. Se trata, simultáneamente, de seguir ampliando derechos y dinamizar la economía, a través del efecto multiplicador que genera la industria de la construcción. Asimismo, se aumentaron los aranceles de importación, a aquéllos bienes de capital que también se producen en el país, en una clara defensa de la industria nacional.
Haciendo entonces un análisis muy sintético de la situación, ubicamos a los sectores corporativos con incapacidad de dar alternativas, al proyecto nacional y popular, desde lo político. Y no solamente por el desgaste de las distintas figuras partidarias sino también, porque su ideario entró en crisis en el mundo.
Por otra parte, teniendo muy en cuenta las restricciones económicas que se generan en todos los países, como consecuencia de la crisis mundial les resulta más fácil, a dichos sectores, atacar, usando todas las herramientas mediáticas, el plano económico. No solo con críticas sino, deliberadamente, generando miedos.
Entonces, ante la necesidad del gobierno de mantener las reservas monetarias, controlando la compra de dólares para atesoramiento o especulación, la transforman en “un gesto autoritario propio de una dictadura”.
Y así logran la reacción, plena de odio, de los sectores “gorilas” y también de otro grupo de simios: los culo pelado. Son los que, lejos del respeto y la humildad, claman: “mientras yo me pelo el culo trabajando, esta yegua les da todo a esos vagos, negros de mierda”.
El rumbo del proyecto, la determinación de Cristina para conducirlo y los escollos, son cada vez más claros. Será necesario mejorar la forma de comunicar y ampliar las formas de participación, para ensanchar la base en la construcción política.
Y a esta tarea no escapamos nosotros, a nivel local. A todo lo que venimos realizando, a nuestro accionar continuo desde la comunidad, debemos sumarle el armado, junto a los vecinos, de una agenda política para el distrito, porque esta administración no la tiene.
Y luego, hacerla cumplir, hasta que finalice su período. Vamos. . . ya falta menos
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"Aporte informativo orientado a una mejor comprensión de la realidad política, hacia la profundización de nuestro proyecto nacional y popular".
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