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Vivir sin dólares

martes, 12 de junio de 2012 0 comentarios

El Gobierno decidió que no se venderán más dólares con fin de atesoramiento. La moneda norteamericana, bien escaso que no se produce en el país, se utilizará para pagar importaciones, cancelar vencimientos de deuda externa y turismo. Ya no se podrá ahorrar en dólares. El Gobierno no lo anunció aún, pero la decisión está tomada. Los argentinos tendrán que acostumbrarse a vivir sin dólares.
Son muchas las voces que se alzan para reivindicar su derecho a vaciar de reservas al Banco Central; pero la Presidenta ya decidió que no lo permitirá. Según un reciente informe del Banco Mundial, durante el primer trimestre del año en curso, Irlanda sufrió una fuga de 15 mil millones de dólares; de Portugal se fueron 22 mil millones de dólares; de Italia, 85 mil millones, y de España, 120 mil millones de dólares. Cristina Fernández no quiere que le pase lo mismo.
La Comisión Europea ya anunció que analizará un rescate directo a la banca española, que es como decirle al mundo que el sistema financiero de España está quebrado. Ante esa noticia, la inminencia del default griego y otros desastres de similar tenor, el gobierno nacional decidió cuidar las divisas.
En economía, se puede hacer cualquier cosa menos evitar las consecuencias de lo que se hace. En el Gobierno, saben que si al dejar de vender el dólar a precio oficial, el paralelo se dispara, se sumaría un factor de incertidumbre a los que ya existen por la crisis internacional. El desafío es difícil.
El Banco Central cuenta con reservas por 47 mil millones de dólares. El 3 de agosto debe prestarle fondos al Tesoro para cancelar 2.300 millones de dólares correspondientes al pago del Boden 2012 y, a fin de año, otros 3.000 millones para cubrir el cumplimiento del cupón del PBI. En los últimos dos meses, abonó deudas con bancos centrales de otros países por un total de 4.500 millones de dólares. Así, dejó la cuenta en cero dentro del sistema de estabilización de bancos centrales y podrá utilizar esa ventanilla en caso de ser necesario.
En el Banco Central señalan que “la meta es llegar a fin de año con 45 mil millones de dólares de reservas”. La fuente agrega que “con este nivel de reservas, el bajo nivel de deuda sobre PBI y la solidez y liquidez del sistema financiero, la Argentina es uno de los países mejor preparados para esperar el probable tsunami que podría llegar de Europa”.
El cierre de la canilla del dólar oficial disparó el paralelo. Si bien el ministro del Interior, Florencio Randazzo, comparó el mercado informal de divisas al de la venta de estéreos robados, en el Ministerio de Economía saben, que, ilegal o no, el paralelo “juega”. Forma parte de los indicadores que miran los actores económicos.
El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, piensa que cuanto más pequeña sea la brecha entre el dólar “negro” y el oficial, mejor. Cree que si, en algún momento, se ensancha la brecha hay que trabajar para acercarla; que si se mantiene la diferencia mucho tiempo tiene consecuencias; que si el informal se dispara y se agranda la brecha, hay dos opciones: o se devalúa o se baja el paralelo. Por eso, se operó para bajar el dólar informal.
Moreno dice que dólar paralelo hubo siempre en todos lados. Afirma que, con la estabilidad de la economía argentina, la diferencia no debe superar el diez por ciento. Y que, cuando se va al 30 por ciento, hay que “ordenarlo”; sino, hay gente que compra al oficial y lo vende en el mercado negro. Piensa que cuando se estabilizan los mercados, se estabiliza la economía. El funcionario asegura que no puede ser que “cuatro tipos metan ruido en una economía que anda bien”.
Moreno cree que, a diferencia de la corrida de noviembre, esta vez no hubo un crecimiento de la demanda; que lo que se redujo fue la oferta, porque el Estado no está dispuesto a “rifar” reservas y que, cuando se asimile el cambio en las reglas del juego, el mercado se va a estabilizar.
Aventurar si el Gobierno tendrá éxito en desdolarizar el ahorro privado es difícil. Lo que parece claro es que el Ejecutivo tendría mejores chances si le explicara a la población por qué y para qué lo hace. El problema es que la economía la maneja Moreno y Moreno no habla.
Más allá de matices, los miembros del equipo económico y otros economistas del staff del gobierno acuerdan en que hay que frenar la fuga. Incluso, quienes hasta hace poco pensaban que se podían tomar dólares del mercado para mejorar la cuenta corriente hoy ya se bajaron de esa propuesta. El mundo empeoró.
Muchos analistas señalan que “el control de cambio nunca funcionó”. La realidad es que los controles siempre se armaron cuando al país le quedaban monedas en el Tesoro. Hoy, no faltan dólares. Hay 47 mil millones en el Banco Central y se marcha hacia un superávit comercial superior a los 10 mil millones de dólares. El cierre de la venta de dólares para atesoramiento es una medida preventiva.
En Economía aseguran que el factor confianza juega un papel preponderante en la puja del mercado. Los grandes medios y los “¿especialistas?” neoliberales, que reaparecieron luego de varios años de abstinencia mediática después de varios yerros en sus pronósticos, atizan el miedo. Muchos ahorristas comenzaron a sacar sus dólares de los bancos. La realidad es que los dólares depositados están. Del total de depósitos en dólares, sólo el 30 por ciento se prestó y los destinatarios de esos créditos son exportadores o personas con ingresos en dólares.
También el sector agropecuario comenzó a jugar en contra, retrasando la liquidación de sus exportaciones. De ahí que Moreno decidió reducir el tiempo del que disponen para efectuar la liquidación de divisas. Estos temas también deberían explicarse.
El Gobierno comenzó a dar algunas señales para tranquilizar a los ahorristas en dólares. El anuncio de la Presidenta con respecto a que los funcionarios venderán sus tenencias en moneda extranjera va en esa dirección: dar el ejemplo. Cuando Ronald Reagan era gobernador de California sufrió una de las crisis energéticas más importantes de la historia de Estados Unidos. Una noche, salió por televisión y le pidió al pueblo que cuidara la energía. Mientras lo hacía, iba apagando las luces de su despacho. En pocos minutos, las luces de California se fueron apagando. El ejemplo sirvió.
Una de las medidas en las que se está trabajando es que los bancos ofrezcan a todos sus clientes un menú de inversiones en pesos más redituables que el plazo fijo: títulos públicos en pesos, fondos comunes de inversión, fideicomisos agropecuarios, de la construcción y otros.
Según el Banco Central, en 2011, cuando la venta de dólares a precio oficial estaba abierta, sólo el seis por ciento de los argentinos mayores de 18 años compró dólares con fines de atesoramiento. El Ministerio de Economía publicó el dato de que los argentinos tienen 1.500 dólares per cápita. Los brasileños poseen seis dólares per cápita, distribuidos de manera similar, y mal no les va. Por lo menos, así lo aseguran los que ponen al país vecino como ejemplo a seguir.
El desafío del Gobierno es convencer a los ahorristas de que se puede vivir sin dólares.
Fuente: Debate

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