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Un programa para pensar en términos de desarrollo

viernes, 21 de septiembre de 2012 0 comentarios

Desde el lanzamiento del programa de viviendas Procrear por parte de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mucho se ha hablado, en diversos tonos y de diversas maneras, acerca del principio, funcionamiento e instrumentación de esta decisión gubernamental que busca solucionar el problema de la vivienda propia en la Argentina, en particular para los sectores populares.
Sin embargo, encontramos siempre en el centro de las críticas por parte de referentes políticos o mediáticos de la oposición, el rol asignado al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses). Estas críticas se fundamentan en el desconocimiento de cómo funciona la seguridad social; sobre qué rol cumple -y cuál no- el FGS; cómo está estructurado Procrear y cuál ha de ser su desarrollo.
A falta de argumentos cuantificados y consistentes, buenos son los eslóganes para la corporación opositora: “es la plata de los jubilados”; “es para la caja”; “por qué no lo hicieron antes”; “paguen los fallos de la justicia primero” y demás consideraciones destinadas a un público ya convencido, que engrandece lo pequeño y empequeñece lo grande. Tamaña confusión amerita entonces algunas consideraciones. Veamos.

Sentido político
Antes que nada, es necesario señalar que, en la elaboración y ejecución de las medidas de gobierno, y como parte sustantiva del mandato popular recibido en las urnas, se parte de definiciones políticas, económicas y sociales que determinan el sentido, la pertinencia y oportunidad de cada acción. En efecto, los actos de gobierno significan decisiones sobre alternativas posibles. En el caso de nuestra actual política económica, ¿qué incluye la seguridad social? ¿Cuáles son los criterios que se aplican para decidir?
Ante cada problema, primero, el gobierno nacional distingue lo fundamental de lo accesorio; segundo, no confunde los objetivos con los instrumentos; tercero, se determina quiénes han de beneficiarse con las medidas y quiénes después (orden de prelación dictado por las convicciones de cada uno. En este caso, la justicia social. Si no le gusta… hay elecciones cada dos años); cuarto, existe una cuantificación de las soluciones económicas y sociales; y quinto, ante cada caso concreto, se opta por fortalecer la soberanía nacional y el bienestar popular. Éstas son las pautas de acción del gobierno, que fijan la orientación general. Las respuestas específicas a los requisitos planteados son inequívocas.

Primero. El Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) es un instrumento esencial de la política de seguridad social, que, a su vez, constituye uno de los pilares del modelo de desarrollo con inclusión social que se aplica. Se trata de una herramienta fundamental, cuyo buen desempeño incide no sólo en el bienestar de los jubilados, sino también en la política económica nacional. Se reimplantó el sistema de reparto, con lo que se restableció la solidaridad entre las generaciones y terminó el sistema de capitalización, que era un formidable negocio financiero, absolutamente inútil para pagar jubilaciones. El FGS le otorga al conjunto de la Anses una fuerte solvencia económica que es fundamental para el funcionamiento de todo el sistema.

Segundo. El FGS es un instrumento importante que coadyuva al cumplimiento del objetivo fundamental, que es el mejor funcionamiento del sistema jubilatorio.

Tercero. La distinción entre lo esencial, que determina los objetivos, y lo accesorio, que establece los instrumentos, está perfectamente determinada. Se trata de finalidades determinadas por la Presidenta cuya ejecución es coordinada por la Anses. En ese contexto funciona el FGS.

Cuarto. Los beneficiarios directos son el 96% de la población susceptible de integrarse al sistema de previsión social, que ya está incorporada. Los perjudicados son los especuladores que perdieron el impresionante negocio financiero de las AFJP, que significaba captar el 36 por ciento de los aportes jubilatorios.

Quinto. El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) es un ejemplo de programa político, perfectamente instrumentado en lo económico y lo social. Es la demostración cabal de que los problemas importantes sólo tienen soluciones políticas. Ningún plan tecnocrático hubiera podido acercarse a una solución como la establecida, porque se trata de una movilización masiva de personas y de recursos, movidos por una finalidad política, que en este caso es la implantación del Estado de Bienestar en un área fundamental de la vida de las personas y de las familias.

Sexto. Se aplica el principio fundamental del Gobierno, que ante cada disyuntiva opta por la solución que afirma la soberanía nacional y el bienestar popular.

Naturaleza y funcionamiento
¿Qué es y cómo se compone? El FGS es un fondo de reserva destinado a cubrir los eventuales déficits del sistema previsional. Éstos pueden generarse por ciclos económicos negativos, por lo que su acción se traduce en la intervención activa en la economía nacional. Una economía activa, fuerte, que tienda al pleno empleo es el mejor seguro de las jubilaciones de las futuras generaciones.
La composición del FGS resulta de los excedentes financieros del Organismo Previsional al cierre de cada ejercicio, a los que deben adicionarse las cuotas partes de los fondos de jubilaciones y pensiones, antes bajo administración de las AFJP. La Ley del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA, 26.425) reconoció los servicios aportados al antiguo régimen de capitalización en el nuevo marco. Así, el sistema estatal reconoce los servicios aportados bajo el régimen de capitalización en el estatal.
El valor del FGS en diciembre de 2008 era de 98.082 millones de pesos ($17.873 millones del Decreto 897/07 más $80.209 millones ex AFJP). Luego de casi tres años y medio de gestión pública de los fondos, en marzo de 2012, el valor del FGS llegó a $209.103 millones, lo que equivale a una variación del 113,2 por ciento.

Objetivos
El principal objetivo del FGS es contribuir al desarrollo sustentable de la economía nacional, preservar los recursos destinados a la seguridad social y atenuar el impacto negativo que sobre el régimen previsional pudiese tener la evolución de variables económicas y sociales. Por lo tanto, no sólo resguarda el sistema ante eventuales crisis, también fomenta el ciclo virtuoso de la economía al realizar inversiones sobre el sistema económico que redundan en una mejora de la infraestructura del país, del mercado del trabajo, de las condiciones sociales y consecuentemente de la recaudación previsional. Entonces, podemos afirmar que el FGS es una reserva de valor destinada a respaldar el sistema. De ninguna manera financia gastos corrientes del sistema, salvo encontrarnos ante situaciones de crisis. En tal sentido, la normativa vigente prevé que, en caso que fuera necesaria su utilización deben evaluarse los mecanismos necesarios para prever si el problema de financiamiento es estructural o no, en cuyo caso, debería propiciarse la reforma del sistema. La prédica opositora que separa los intereses de los jubilados del correcto funcionamiento del sistema de seguridad en su conjunto conspira contra los intereses mismos de los adultos mayores, tal como en la época de las AFJP y busca erosionar la política nacional.

Financiamiento
El FGS invierte en proyectos productivos y de infraestructura que fomenten el crecimiento de la economía local. De esta manera, las inversiones se realizan utilizando tres criterios centrales: seguridad, rentabilidad y transparencia. El principio rector de la estrategia de financiamiento del Fondo es fortalecer el círculo virtuoso: la inversión en Proyectos productivos, impulsan más producción y desarrollo sustentable que generan más y mejor trabajo formal que redundan en más aportes a la Seguridad Social. Cuando el FGS invierte, en Atucha por ejemplo, busca la creación y el fortalecimiento del empleo en blanco bien remunerado, lo que contribuye de modo directo al haber jubilatorio; el sostenimiento de la actividad económica permite mayor aporte fiscal a ese mismo haber; las inversiones sólo se realizan con exigentes niveles de garantías, y por último, se asegura que el repago sea efectivo, tal el caso de la General Motors, cuando peligraban empleos y actividad, las dos fuentes de remuneración que tienen los jubilados en nuestro sistema de reparto. El FGS fortalece la economía porque cuida la propia sustentabilidad del sistema de seguridad social en su conjunto.
Además, la utilización de los fondos es potestad del Estado, puesto que los fondos del Sistema de Seguridad Social pertenecen no sólo a los jubilados, sino también a los trabajadores y a los ciudadanos en general. Los recursos que lo componen son de diverso origen: a) Los impuestos (IVA, ganancias, combustibles, cigarrillos) que, al comprar un producto, la persona aporta al sistema; b) Los Aportes y contribuciones (de los trabajadores y empleadores); c) Los Recursos del Tesoro nacional (Gobierno); y d) la Coparticipación (Provincias). Como vemos, al contrario de la perspectiva disgregadora que proponen muchos medios hegemónicos, los jubilados argentinos no viven en Marte cada cual por su lado -filosofía del régimen de capitalización-, sino que reciben sus haberes sobre la base del esfuerzo colectivo en su conjunto, constituyen una parte indisociable de la sociedad nacional, y es en nombre de esas realidades, con estas decisiones y la correcta instrumentación política que se ha podido revertir “el robo de la plata de los jubilados” que ocurrió en medio de la indiferencia dominante durante los años noventa. Muchos de esos indignados se han descubierto una virtud de última hora; bienvenido sea: esperemos que reconozcan lo hecho, los hechos. Y allí está Procrear.

Préstamos hipotecarios
En este contexto, la política de préstamos hipotecarios que anunció la Presidenta de la Nación no se realiza con los fondos de los jubilados. El Fondo participa de esta nueva política económico-social del Gobierno, pero no es la única institución que se encuentra implicada en su realización. En primer término, el Tesoro aporta al fideicomiso 3.000 millones de pesos. De esta manera el Estado de la Nación participa fuertemente en la constitución del órgano de financiamiento de esta política. Además, se ceden tierras fiscales a lo largo de todo el territorio argentino. Ambos aportes, conforman el patrimonio inicial del fideicomiso. En segundo término, con estas sumas el fideicomiso otorga los créditos hipotecarios y desarrolla los proyectos correspondientes sobre cada terreno cedido. De esta manera, por último, el fideicomiso emite Valores Representativos de Deuda (VRD) por un monto a determinar a una tasa del 9 por ciento anual atada al incremento de las tasas de las carteras de créditos para segmentos medios los cuales se ajustan por el Índice Salarial (rinde del 15% estimado a partir del quinto año). Con estas sumas el fideicomiso coloca más créditos hipotecarios.
El repago de los VRD surge, en primera instancia, de los créditos otorgados con estas sumas, los cuales van a estar direccionados a los segmentos medios (tasas del 7% al 14%) arrojando un promedio de tasa estimado del orden 9 por ciento. Además, estos créditos ajustan con un coeficiente de variación salarial (CVS) a partir del quinto año con topes de tasas que van desde el 13,75% al 18%; y de acuerdo al aumento salarial de los últimos años, se estima que la tasa promedio de la cartera ascienda al 15 por ciento a partir del sexto año. Los activos restantes que se encuentren dentro del fideicomiso, aportes del Tesoro y terrenos fiscales, se utilizan como repago de los VRD, que presentan una tasa mínima del 9 por ciento. Estos aportes también se encuentran colocados entre los distintos créditos hipotecarios (que van del 2% en adelante). Además, cada vez que se desarrolla un terreno se revaloriza el patrimonio del fideicomiso por la venta del terreno a los compradores. Es decir, en segunda instancia, al valor de los 3.000 millones de pesos se suma el valor de los terrenos aportados.
Por último, los VRD están avalados por el Tesoro Nacional, el cual actúa como pagador de última instancia. El rendimiento de los VRD será del 9 por ciento durante los primeros cinco años y posteriormente variará en función del rendimiento de la cartera de préstamos hipotecarios, estimando un rendimiento del 15% y un piso mínimo del 9% anual.

La participación de la Anses y el futuro.
Inicialmente la Anses no suscribe el fideicomiso público sino que los primeros aportes surgen del Tesoro. Posteriormente se emitirán VRD, con Oferta Pública y cotización en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, permitiendo que otros inversores también puedan adquirir estos títulos valores.
El FGS, a través de una política seria y orientada al desarrollo, no hizo sino potenciar su capacidad de consolidar el círculo virtuoso. Lejos de convertirse en una caja del Gobierno, como despectivamente lo llaman, estamos frente a una institución para el desarrollo de la democracia y la consolidación de un modelo de inclusión social con el apoyo de las amplias mayorías.
Recordemos que la Anses y el FGS cuentan además con diversos niveles de control: los internos, la Auditoría General de la Nación, la Comisión de Seguimiento de los Fondos de la Seguridad Social -donde participan todas las fuerzas políticas y frente a las cuales el director ejecutivo de la Anses ha ido nueve veces, contestado cerca de 120 preguntas por escrito y dejado toda la documentación solicitada por la oposición parlamentaria.
Así, se desvanece el discurso de la oposición que busca confundir la parte con el todo, y desvirtuar una institución fundamental de la nueva Argentina. En verdad, el FGS se ocupa de los más débiles, a través de las jubilaciones, de la Asignación Universal por Hijo, del Plan Conectar Igualdad, para potenciar las capacidades de los que menos tienen y, ahora, a través de la participación del Programa de Crédito Argentino del Bicentenario, Procrear. El programa de vivienda es una nueva herramienta para consolidar este proyecto de desarrollo con inclusión social que desde 2003 cambió perdurablemente nuestro país.
Fuente: Debate

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