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Gurises, no la dejen escapar, no vivan la juventud al pedo
El presidente uruguayo José “Pepe” Mujica es el nuevo Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Recibió la distinción en un acto realizado en el patio del Rectorado, en el que su palabra fue escuchada en silencio, aplaudida y hasta vitoreada en sus tramos más cargados desde lo conceptual o lo anímico. Se declaró compañero de ruta del pueblo argentino, reclamó a las dirigencias del continente apostar al desarrollo del conocimiento para evitar la dominación en el futuro, e hizo una encendida defensa de la unidad de los países de América Latina. “Hay intereses para que estemos separados”, dijo, y apeló a José Gervasio de Artigas, el “libertador más moderno”, para asegurar que esa unidad “será confederada o no será”.
Con su tono de hombre de pueblo que lo caracteriza, con sus giros y bromas, con su voz carrasposa y su forma de hablar despreocupada de los auditorios eruditos, reflexionó sobre el devenir del hombre a través de los tiempos hasta convertirse en un sujeto dominado por el consumismo y el individualismo capitalista. Y con la sapiencia que él mismo rastrea en sus siete años de encierro, aconsejó a todos disfrutar la vida, y llenarla de contenido.
El mensaje allí fue directo a los jóvenes que lo escuchaban colgados desde los balcones del primer piso o desde la pantalla instalada en la calle para todos los que se quedaron afuera: “Gurises no la dejen escapar, no vivan la juventud al pedo. Y vívanla con intensidad porque no tiene retorno. Es cortita y maravillosa”.
El espíritu uruguayo se apoderó del recinto ubicado en 7 entre 48 y 49 desde un rato antes del ingreso de Pepe al patio central. El repique de una cuerda de tambores acompañó cual guardia de honor a todos los que alcanzaron a ingresar, y las canciones de Los Olimareños fueron una suerte de teloneo a la aparición del presidente uruguayo.
Las disputas políticas locales le pusieron picante a la tarde. De un lado los militantes radicales de Franja Morada, del otro los kirchneristas de Miles, se cruzaron en cánticos que fueron, de a poco, un poco más agresivos. Esa pulseada se trasladó al momento en que fueron anunciadas las presencias invitadas con silbidos y aplausos como telón de fondo.
Así estuvieron mencionadas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de lejos las más aplaudidas; el ministro de Economía Hernán Lorenzino; el gobernador Daniel Scioli (quien sin embargo no apareció en escena); el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Dominguez; los ministros bonaerenses Alejandro Arlía, Cristina Álvarez Rodríguez y Nora De Lucia; y los intendentes de La Plata, Pablo Bruera; Berisso, Enrique Slezack; Ensenada, Mario Secco; Brandsen, Gastón Arias; Magdalena, Fernando Carballo; y Punta Indio, Hernán Izurieta.
El mensaje. Con su viejo saco azul de siempre, un pullover escote en V, y una camisa abierta y sin corbata, Mujica levantó en alto la distinción que recibió de manos del presidente de la UNLP, Fernando Tauber, como ya lo recibieran el boliviano Evo Morales y el argentino Néstor Kirchner, o como lo recibirán Cristina Fernández de Kirchner y el brasilero Luis Inácio Lula Da Silva. “Yo tomo esta distinción como un homenaje para los trabajadores uruguayos anónimos”, dijo el presidente apenas empezó a hablar, e hizo una larga enumeración de distintas ramas obreras con las cuales se siente “parte y comprometido”.
Enseguida dedicó sus palabras al pueblo argentino y a la relación que él siente que lo une. “No es que somos hermanos –dijo-, es que nacimos de la misma placenta”. Reconoció entonces que sus compatriotas, todos los uruguayos que viven en Argentina, “y que son más que lo que dicen las cifras oficiales”, no se sienten extranjeros, “y eso nos pasa solamente acá”. El aplauso y el grito de los orientales presentes en el Rectorado fue la ratificación de lo dicho.
Los jóvenes escucharon a continuación una profunda reflexión de un viejo militante revisionista de su pasado. “Mi generación es hija tardía del positivismo nacionalista”, arrancó, “y creíamos que teníamos respuesta para todo, y que el cambio lo íbamos a conseguir por el camino corto”. La autocrítica se hizo carne en sus palabras: “No es que eso no tenga valor, es que lo posible cuesta mucho más, es mucho más difícil, más tortuoso”.
Los años de la cárcel aparecieron en su discurso, cuando tuvo tiempo de pensar en su forma de hacer política. “No fui en cana por vocación de héroe, fui en cana porque me agarraron. Y el que quiere cambiar el mundo rápidamente sabe que se la van a cobrar”.
Para Mujica “hay que subir los escalones de a uno, y los mejores luchadores no son los que hacen más, sino los que saben dejar gente que siga adelante con la lucha”. La idea la retomó más adelante, cuando habló del trabajo a largo plazo, un déficit de la dirigencia de hoy. “Será porque estoy muy viejo, o más cerca de la muerte, pero he tomado la maña de mirar más lejos, y creo que nos estamos quedando cortos. El mayor problema de nuestra América Latina es la falta de visión política de largo plazo, porque los problemas de todos los días nos consumen todo el tiempo”.
Es así que “lo urgente se come lo imprescindible, que siempre queda para pasado mañana”, analizó Mujica. Por eso pidió “entrecerrar los ojos y ver los problemas que van a tener las generaciones venideras”. Y les pidió a los jóvenes militantes que peleen para que sus partidos políticos “miren mucho más lejos los problemas que van a venir”.
La importancia que el presidente uruguayo le otorga a la unidad de los pueblos de América, lo cual fuera uno de los argumentos centrales del doctorado entregado por la UNLP, fue eje de su discurso. “Nuestras patrias necesitan un alero que las proteja, no para que desaparezcan, sino para que existan”. Remarcó entonces que “hay intereses para que no sea así, porque la mejor manera de debilitarnos es que estemos divididos y que hagamos mucho chauvinismo”.
El desarrollo del “conocimiento raquítico” de los países de América Latina es entonces la clave para que en el futuro América Latina sea libre: “Si no damos esa batalla seremos dependientes”. Por eso “Hay mucho por delante, hay que investigar” para que las universidades encabezan esa “revolución” cultural y del conocimiento.
Al final, apeló al carácter gregario que el hombre tiene por naturaleza. “La historia nos hizo individualistas y el mercado nos convirtió en capitalistas, pero en la base sigue esa marca genética que viene de la prehistoria, cuando el hombre, si no estaba en familia, desaparecía”. Para Mujica entonces, “pobre no es el que tiene poco, sino el que no tiene comunidad, el que no tiene compañeros de vida”.
Fuente:Diagonales
redUPA
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