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"Aporte informativo orientado a una mejor comprensión de la realidad política, hacia la profundización de nuestro proyecto nacional y popular".
Agudización opositora y la tarea del oficialismo
El dato, no registrado adrede por este grupo, es que el repudio de esa multitud también tenía como destinatario a la oposición. Entonces, mientras los miles que estuvieron en las calles repetían las consignas que durante estos últimos años viene instalando Clarín, deja cada vez más en claro que la política opositora la ejercen ellos y no los partidos de opositores, que quedan relegados a meros protagonistas secundarios, aunque necesarios, de esta fantasía política disociada que busca imponer una mediocracia, donde los poderes constitucionales son funcionales a esos intereses corporativos (lo fueron durante décadas) y no al de las grandes mayorías como ocurre en la actualidad.
Este escenario, al que Clarín y sus colaboradores políticos buscan reinstalar, ya lo vivió el Frente para la Victoria cuando la guerra por las retenciones a las multimillonarias exportaciones agrarias. El gobierno nacional conoce el camino para detener esta nueva avanzada conservadora que es, nada más y nada menos, una batalla cultural y política permanente en el tiempo. El parlamento fue, y lo es también ahora, el espacio donde buena parte de esa lucha se desarrolla. La ampliación de derechos, la presencia activa y reguladora del Estado, fue esencial para revertir el traspié de aquel año 2008.
La movilización lejos estuvo de ser pacífica, entendiendo que la violencia no sólo se expresa con golpes y patadas, que las hubo para con periodistas de medios estatales y privados, sino también a través de expresiones gráficas y orales que existieron y por cantidad. Algunas de las pancartas fueron muy agresivas, sobre todo con la presidenta Cristina Kirchner. Pero, haciendo un esfuerzo por justificarla con eso de que se trata de gente que rechaza la política desde su ignorancia y capacidad para comprender que las políticas sociales se concretan a través de los impuestos que aportan todos en beneficio de los excluidos, no se puede tener la misma consideración por lo realizado por sectores políticos. Por caso, el PRO aportó un camión con pantallas gigantes donde transmitían un video con una canción donde no sólo anticipaba el fin del kirchnerismo sino que además convocaba a colgar a los principales referentes del FPV. Entre ellos aparecía el dibujo de CFK, la ministra Nilda Garré y el senador Aníbal Fernández, entre otros, con traje a raya y una soga al cuello. Lo que mostraba el camión, que pertenece a la agrupación que lidera el menemista-macrista Cristian Ritondo, lejos está de poder considerarse un exabrupto fruto de cierta ignorancia. Entre sus colegas de partido, que en el Congreso Nacional suelen ser exigentes con el respeto a las instituciones, no hubo ni asombro, desagrado, ni quejas. Ergo, comparten ese deseo por omisión.
Esta oposición, que suele encontrar similitudes (todas negativas) entre el gobierno de Cristina y el de Hugo Chávez, tiene parecidos asombrosos con la oposición venezolana. Por caso, días previos a las elecciones presidenciales en Venezuela, el diario El Universal publicó una viñeta donde aparecían chavistas colgados de una soga. Ningún partido de la oposición de ese país se quejó por el mensaje violento del dibujo. No es pura coincidencia.
Una de las posibles consecuencias de esta movilización será que el grupo "a Todo No", que incluye a los bloques opositores (los más antikirchneristas y los tibios), redoblará el rechazo a cualquier proyecto de ley que impulse el oficialismo. Ya lo vinieron haciendo, pero con algunas excepciones que eran mal miradas y apenas deglutidas por los más vehementes. En ese sector estaban los "ofendidos" del FAP, que ahora radicalizarán sus posiciones opositoras. Rechazaron en banda la ley que habilita a los jóvenes de 16 años a votar y el Presupuesto 2013. Hay decenas de ejemplos similares, pero harán lo mismo con el proyecto del per saltum que se debatirá esta semana y también con el que regula el mercado de capitales.
Ambos proyectos son rechazados por el Grupo Clarín. Los saben un peligro para sus intereses. El per saltum es una herramienta que se le otorga a la Corte Suprema para resolver cuestiones de gravedad institucional. El caso de la aplicación total de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es uno de ellos, representando entonces un verdadero peligro para los intereses del monopolio que se niegan a respetar la ley.
Los opositores acompañan esa postura, favoreciendo la acumulación de poder de los medios concentrados en detrimento de sus propios intereses políticos. Flaco favor le hacen a la democracia y a las instituciones que dicen defender. Sorprende la incapacidad para elaborar un proyecto alternativo al vigente, incluso algunos abandonaron la posibilidad de cuestionar al gobierno por izquierda. Bien podría ser la estrategia del FAP o del radicalismo de no haberse impuesto la derecha en ese centenario partido. Al respaldar los intereses del Grupo Clarín, abandonan sus históricas banderas para convertirse en actores secundarios de la política del espectáculo, que bien sabe aplicar el grupo mediático de la gente y que, al fin y al cabo, a eso se dedican.
Se viene un tiempo de agudización opositora que supo aplicar el viejo Grupo A o TN, que ya comienzan a prepararse para la renovación parlamentaria del próximo año. Sueñan con que se repita el escenario de los comicios de 2009 y, fruto de la memoria selectiva, olvidan que resultó un estrepitoso fracaso. El amontonamiento no es garantía de unidad de criterio y mucho menos si el que define su agenda es un grupo económico que no tiene un interés social y mucho menos moral. Si continúan en este camino es de esperar que retornen los proyectos de ley que desfinancian y debilitan el Estado en su rol de regulador de las relaciones sociales, donde la única consecuencia será perjudicar a la sociedad en general y a los sectores más vulnerables en particular.
El oficialismo tiene para sí la tarea de profundizar el modelo. Ha dado muestras de poder generar leyes que fortalecen el proyecto de país. Es un trabajo cotidiano con metas, como la electoral del próximo año, que representan la oportunidad para continuar transformando política, económica, social y culturalmente a la Argentina para desbaratar esta nueva avanzada conservadora porque, al decir de Bertolt Brecht, "la perra que los parió está nuevamente en celo". «
Fuente: Tiempo Argentino
redUPA
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