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Los palos en la rueda defienden a Scioli

miércoles, 16 de mayo de 2012 0 comentarios

Desde hace días, la corporación mediática dominante insiste con el recalentamiento de la interna entre él y su vicegobernador, Gabriel Mariotto, a quien los más empecinados acusan de poner palos en la rueda, de entorpecer la gestión de gobierno.
La nota del dislate la aportó ayer, una vez más, el diario Clarín. Título: “El gobierno de Scioli dice que la pelea con Mariotto ya complica la gestión.” Primer párrafo: “¿La confrontación de Daniel Scioli con su vicegobernador, Gabriel Mariotto, y el kirchnerismo más concentrado, condiciona la gobernabilidad en la provincia? Es un riesgo que se evalúa en el Gabinete bonaerense, y fue el ministro de Infraestructura, Alejandro Arlía, el encargado de advertir la ‘delicada’ situación financiera de Buenos Aires (…)”
Si para el Ejecutivo provincial la cuestión pasa por las cuentas, Scioli no debería hacer otra cosa que agradecerle al titular del Senado, porque sí pone este palos en la rueda, pero en la rueda de los que trabajan para el fracaso del proyecto nacional y provincial.
La batalla que el Senado provincial ganó para el Ejecutivo, debería servir de ejemplo hoy en Diputados y para el propio gobernador. Por eso, difícil resulta entender las acusaciones “sciolistas” contra el titular de la Cámara Alta de la provincia. El vicegobernador encabezó la semana pasada la lucha por la media sanción de un proyecto clave para el gobierno provincial, el de la reforma tributaria; pese a las provocaciones de los matones de Hugo Biolcati. Ello debería ser suficiente para que el jefe de Estado provincial y su entorno admitiesen que la decisión política de Mariotto consistió en una defensa estructural del proyecto que el propio Scioli se encarga, una y otra vez, de calificar como propio.
Este diario informó el lunes que la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) y la Sociedad Rural Argentina (SRA) endurecieron su postura y convocaron a un nuevo lockout patronal contra la reforma impositiva bonaerense que impulsa el gobernador Daniel Scioli (y a favor de la cual Mariotto alineó al Senado) que consistirá en un cese de comercialización de granos y hacienda desde hoy hasta el domingo próximo, en todo el territorio bonaerense. Ayer, Tiempo Argentino revelaba que “el precio de la hectárea aumentó 570% en 10 años”. Por su parte, y también el lunes, Página/12 recordaba: “Por un campo de 176 hectáreas en General Madariaga, donde la soja desplaza a la tradicional actividad ganadera, (los propietarios de las tierras bonaerenses) abonan 1800 pesos al año por el inmobiliario rural, cuando esa propiedad tiene un valor de mercado aproximadamente de 2,3 millones de pesos. Mientras tanto, el dueño de un Renault Sandero modelo 2011 paga 2700 pesos por la patente de su auto.”
Pese a que Mariotto logró, en el marco de todas esas consideraciones, una Cámara Alta reconocedora las justas demandas del Ejecutivo (incrementos de fondos por mas de 2600 millones de pesos, con el aporte de los que más tienen), aquellos mencionados dizque “sciolistas” cayeron en la trampa que les tiende, en forma sistemática, el conglomerado de fuerzas e intereses, que se oponen a la red de políticas públicas que encarna la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, para todo el país.
Es urgente que el gobernador entienda cierta ecuación, aunque ello lo aleje de aparato mediático que comanda el Grupo Clarín: avanzar en la revaloración del debate político y desplazar a las viejas prácticas de componendas en la Legislatura; democratizar las políticas de seguridad ciudadana, desde amplios debates públicos; acabar con las redes de complicidades entre el crimen organizado y enclaves en el poder político, judicial y fiscal –en ese marco se ubica, por ejemplo, la Comisión del Senado sobre el denominado “caso Candela”–; responderles a las corporaciones incapaces ontológicamente de aceptar los proyectos políticos y las leyes que acaban con lo privilegios; esos y otros vectores más son los que verdaderamente pueden ayudar al gobernador a optimizar su gestión dentro de un proyecto nacional que, reitero, el propio Scioli se encarga de reiterar como propio, incluso cuando, desafortunada y extemporáneamente, habla de candidaturas presidenciales.
Resulta asombroso que un político con su experiencia se dedique a instalar temas tales como el de las candidaturas presidenciales para 2015, siendo que los mismos pertenecen a la agenda de la oposición corporativa desmadrada por el desconcierto; en tanto que el conjunto de la ciudadanía sigue con atención, y hasta con saludables diferencias de criterios, la realidad nueva que ofrece el país a partir de los verdaderos cambios de época que vienen registrándose desde la práctica política y a partir del modelo inaugurado en 2003.
Los debates políticos reales –no los machacados por el aparato mediático dominante– pasan por los desafío históricos de una sociedad que está sepultando a la impunidad, que piensa a la economía y sus problemas, entre ellos salarios y precios al consumidor, desde la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, desde la recuperación de YPF y desde acciones del Estado en procura de inversiones genuinas para la producción social, con ciencia y tecnología propias; de una sociedad que se observa a sí misma desde las innovaciones democráticas de la vida de todos los días, a partir de las reformas al Código Civil –ahora también en estudio las del Penal– y de las sanciones de leyes como la de muerte asistida e identificación de género, entre tantas otras iniciativas, primero de Néstor Kirchner y después de Cristina.
Resulta asombroso, y añado preocupante, que frente a esta Argentina, y a esta provincia, el gobernador parezca más preocupado –así lo indican muchos de sus “voceros” y la agenda mediática– por contarle las costillas electorales a tal o cual intendente, por descular el significado de tal o cual reunión en la que participa su vicegobernador, que por poner en sintonía su gestión y su accionar político en orden a lo que está aconteciendo en las profunidades del cuerpo social.
Por eso, y más allá de que puedan resultar suficientes las explicaciones de Mariotto acerca de por qué apoyó un pedido de informes de la oposición al Ejecutivo (sobre aplicación de la publicidad oficial), como habitual herramienta de negociaciones parlamentarias, para lograr la media sanción en el Senado de una ley reclamada por el gobernador; más allá de eso también será saludable que la sociedad sepa hacia dónde se dirigen esos fondos, toda vez que existen sobradas preocupaciones de que los mismos son significativamente aplicados, con o sin conocimiento de Scioli, para apuntalar a las empresas de la corporación mediática que sólo se dedican a disparar difamaciones y descalificaciones contra el proyecto nacional que, y reitero una y otra vez, es el mismo al cual el jefe del Ejecutivo provincial dice pertenecer.
Sí, son demasiados los hechos asombrosos y preocupantes. <
Fuente: Tiempo Argentino

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